CARLOS.
Un día después del almuerzo entre Olivia y Leónidas.
—Es bueno encontrarte acá, aunque no me alegra —fue lo que dijo Nancy al verme sentado en una de las mesas de La Napolitana.
No hice muchas cosas relevantes desde que Olivia y yo nos vimos en casa de su madre, pero lo que menos hice fue acudir al jodido restaurante que me la recordaba en todo momento y en el que, por supuesto, no me la encontraría, aunque pudiera invocar un momento así con todo tipo de magia.
De hecho, lo normal era no ir ningún lado, menos allí, pero no me importó. Ya empezaba a necesitar salir del...