Volví a despertarme cuando escuché la voz de Adriano.
Estaba sentado sobre la cama acariciando mi mejilla para despertarme.
Yo me tensé enseguida y me aparté de su toque en cuanto recordé lo que había pasado recientemente con mi tía.
Seguía dolida.
El verla sólo me había recordado todo lo que había perdido gracias a él.
Adriano hizo una mueca como si realmente le hubiera dolido que yo lo mirara de ese modo y me apartara de su toque pero aparté mi mirada enseguida.
—Lamento lo de ayer Natasha.
No quise... no quise que lloraras.
No quise hacer sentir mal a tu tía.
Pero te juro que no puedo dejarte...