Natasha:
En cuanto estuve lista bajé las escaleras para ir al comedor donde estuve la noche anterior con Adriano y las chicas.
Me preguntaba si él estaría ahí.
Siempre me vigila muchísimo incomodándome con sus ojos de halcón.
Gracias a Dios que no estaba aquí así que me senté con más tranquilidad en una de las sillas viendo que todas las chicas que conocí ayer también estaban desayunando ahora mismo ¿Cómo pueden ellas estar tan tranquilas?
Como si nada pasara.
Como si no estuvieran secuestradas.
Esto es muy extraño.
—Buenos días —saludé yo y algunas respondieron a mi saludo con calidez y otras me sonrieron salvo por... ¿Cómo es su...