Aún sigo aquí de pie a hueco de la puerta.
Él la había levantado como si no pesara nada dejándola afuera.
Parpadeo sintiendo los rápidos latidos de mi corazón descontrolado y me giro hasta sentarme en la cama de nuevo.
Termino ahora de comer con mucho desgano sintiéndome hastiada de todo lo que pasa a mi alrededor.
Detesto esto.
Odio estar en esta posición.
Miro alrededor de la habitación viendo que esta es tan elegante como la otra y me incomodo porque no sé qué es lo que este hombre quiere conmigo.
Me vuelvo a levantar de la cama dejando la bandeja vacía en la mesita de noche y me...