A la mañana siguiente nada resultó ser igual que la noche anterior.
Cuando me desperté Adriano ya no estaba a mi lado sin embargo me sorprendió ver una rosa justo frente a mí.
Mi vientre enseguida se tensó sintiéndome extraña.
Me senté sobre la cama y aspiré el olor de la rosa roja completamente cautivada.
Pronto recuerdos de la noche anterior comenzaron a llegarme como flashes a la cabeza logrando que me sonrojara de golpe.
Anoche yo era otra persona.
Una mujer desinhibida.
Sensual.
Poderosa.
Sin embargo hoy en la mañana no me siento igual.
De hecho no sé cómo mirar a la cara a Adriano.
Es que ¿Cómo explicar...