Adriano me miró a los ojos revolucionando todo mi ser.
Erizándome la piel simplemente con una mirada suya.
¿Cuán loco es esto?
Él se levantó de mi cuerpo y yo me incorporé en la cama sólo para comenzar a quitarme la ropa bajo su mirada inquietante.
Me deshice primero de mis zapatillas las cuales dejé caer al suelo enseguida sintiendo como mi corazón latía de forma acelerada al ver como él comenzaba a quitarse la camisa mostrándome su cuerpo marcado y sensual.
Su torso era fibroso como sus brazos amplios y me dije a mí misma las ganas que tenía de tocarlo.
De posar mis manos sobre él para comprobar...