Luna
Entre risas, momentos contentos, y muchos, pero muchos mates llegamos. Cómo siempre docenas de vehículos están rodeando todo, intento no estresarme pero es imposibe. Vivo en una ciudad, pero es más un pueblo tranquilo, donde siempre pasan las mismas personas.
Y aquí sin duda es distinto.
Viajamos atravesando la avenida, de lejos se ve humo, seguramente protestas. Cuando pasamos dos avenidas más, doblamos por una calle.
—Cuidado –comento, cuando casi chocamos con un vehículo.
El asiente, hasta que lejos de la multitud, detiene su marcha.
—Es aquí.
Asiento, bajo, el rodea el auto tomando mi mano. Subimos por unas escaleras rojizas, hasta una puerta blanca. Da un golpeteo, y...