Luna
—Nos vemos –la corto, pero ella me toma de la mano.
—Lo necesitas más que yo –comenta, dejando el libro en mis manos.
Voy casi corriendo, espero que el profesor no se hubiera marchado. Por suerte mi casa está en frente, suspiro de alivio. En cuanto ingreso, puedo escuchar la televisión encendida. Nicolas está en el mismo lugar, pero cuando rodeo el mueble, veo que está dormido sosteniendo un cuadro donde hay una foto mía de pequeña.
No puedo evitar sonreír al verlo así, me inclino de rodillas. Su rostro está sobre el apoyabrazos, sus piernas en lo largo. Acaricio sus mejillas, muerdo mis labios, estiro mi mano para...