—No es por eso.
Al regresar a la clase, todos, absolutamente todos, nos miraban enojados. Brianna me confesó que los insulto a todos, les dijo insensibles y otras palabras que no detallaremos. Ahora toda la clase sabe que estoy embarazada, lo que faltaba.
—Perdón –susurra y yo me encojo de hombros, en algún momento todos se enterarían, además, tendré panza.
Al día siguiente, me levanto con toda la pereza del mundo, además, recordando que media universidad nos detesta. Mierda. Pero no me queda otra que ir, tomo una buena taza de leche con chocolate y salgo. Estoy caminando por la vereda del frente, me agrada. Hay muchas flores de diversos...