Bajo con Luis de la mano, Esteban me ayuda con las dos maletas. Al ingresar al hotel saludan a Luis con amabilidad, le dan unas golosinas y les agradezco a las chicas. Ingresamos a la habitación junto a Esteban.
—Señorita ¿le apetece ir a almorzar? –pregunta tartamudeando.
—Si me encantaría pero… tengo a Luis.
—Perdón, los tres quise decir… yo…
—Tranquilo Esteban –comento y él se relaja para sonreírme.
Se marcha, dejándonos solos. Me doy la vuelta para preguntarle a Luis que le apatece de comer, el niño sonriente dice:
—Lo que sea tía, estoy bien.
Luis es sumamente diferente a Sol, a veces pienso que no es su madre,...