—Tenía que estar aquí…
Abrazo a la persona que más deseaba tener aquí, Brianna.
—¿Cómo..? –quiero saber cómo supo donde buscaría el resultado, pero se encogió de hombros cambiando de tema.
—Vamos a comer helado, yo invito –al decir esas palabras, olvido las dudas que tenía.
Caminamos con nuestras manos entrelazadas, hasta llegar a un local próximo. Buscamos nuestros helados, nos sentamos junto a un gran ventanal.
Al enviar el resultado a la capital, enseguida, me depositan el dinero. No la totalidad, pero 400 dólares. Se me forma un nudo en la garganta, las dudas me asaltan.
¿Estoy haciendo lo correcto?, esa pregunta asalta mi cabeza una y otra vez....