Luna
—¿Por qué estás en esta clínica?
—Lamento mi horrenda presencia, pero… me tienen que hacer exámenes, no sé… algo me encontraron –explico y el curioso se sienta a mí lado. Mi corazón late con fuerza, me siento rara en este instante.
—Entonces me quedaré para saber que estés bien –murmura y niego.
—Puedes irte, no tiene caso que te quedes –comento, él suspira.
—¿Cómo has estado? –su pregunta me desconcierta un poco.
—Supongo que bien, ¿y tú? Felicidades por tu boda –comento y esas palabras me duelen demasiado pero las repito.
—Gracias, ¿cómo te has...?
—Las noticias –respondo y el asiente.
—Espero que no sea nada, ¿Y Luis?
—Bien,...