—Harry, Caroline, me gustaría hablar con ustedes, en privado. — no fue una solicitud, sino, más bien, una orden— En mi estudio. Ahora.
Su mirada fue dura y fría, no esperó a que le respondiéramos, Simplemente, se dio media vuelta y se marchó.
Verónica tomó a cada uno una mano.
—Tened cuidado, por favor.— rogó y yo asentí. Harry besó su mejilla y luego tomó mi mano para guiarnos de vuelta a la casa.
El estudio del muy desgraciado, estaba en la primera planta, pasando el enorme comedor por un pasillo antes de llegar a la puerta de la entrada principal, el suelo, los muebles y las repisas llenas de...