—¿Puedo proceder?
Tenía perfectamente claro cuál debía ser mi respuesta racional y pragmática, la había meditado por una semana casi completa y aun así, toda mi racionalidad se fue al carajo.
—Por favor…— Me encontré diciendo en una voz más ronca, una que tampoco conocía en mí misma y me había gustado, luego todo pasó antes de que siquiera pudiera reconsiderarlo.
Como lo había prometido, me tomo por la cintura y mientras nuestros labios se enfrascaban en una pelea desenfrenada chocando contra los del otro, Carter no solicito permiso para que su lengua entrara, un gemido provocado por él al darme un apretón en la nalga mientras me cargaba al...