Identifique demasiado tarde que mi broma estaba fuera de sus márgenes, que mi intento por llegar a ella y plantar mi presencia frente a ella para no ser ignorado, habían estado completamente fuera de sus límites. Sin dudas, había notado en Luanda que mi bella doctora era inusual, pero nunca, jamás, esperé encontrar ese tipo de reacciones en ella y si lo hubiera sabido de antemano, jamás las habría incitado. Me quedé completamente en Shock luego que me gritara que no la tocara. La que reconocí como Ava, su enfermera, comenzó a hacerme preguntas mientras rebuscaba entre los cajones del escritorio de mi doctora.
—¡Nada!, Solo estábamos hablando— me defendí,...