Los golpes incesantes en la puerta nos despertaron de forma abrupta, Harry a mi lado volvió a maldecir de una manera muy poco sutil y común en él, o tal vez se estaba volviendo común, cómo sea, me sentía completamente identificada con su reacción.
—Joven Harry, el desayuno está servido, sus padres lo esperan en el salón principal.— dijo finalmente la voz de Hudson al otro lado de la puerta y luego solo se escucharon un par de pasos que anunciaban como se marchaban por el pasillo.
—¿Qué hora es?— Preguntó él poniéndose una segunda almohada sobre el rostro. Me senté en la cama y miré el pequeño reloj en...