—¿Disculpa?
—Creo que he sido lo suficientemente claro, Ava— dijo él con el mismo tono fundido en aquella calma fría que me era inconcebible entender.— Me gustas de una forma romántica, te considero una mujer sumamente atractiva, físicamente hablando y en el aspecto psicológico, confieso que en un principio me descolocó y molestó la forma en que podías imponerte frente al equipo médico, o el nivel de confianza con el que me hablaste en nuestro primer encuentro, luego me di cuenta de tu nivel de profesionalismo, debo confesar que nunca había visto algo similar, Lizbeth, no tuvo que solicitarte absolutamente nada, vuestra dinámica, intachable, entonces comprendí que eras tú…
Mediante...