—¡Estás siendo irracional!— me queje mientras terminaba de dejar los platos en el lavavajillas, mire al sofá al otro lado de la sala, mi bolso, zapatos, llaves y chaqueta, todo junto listo para marcharme y aún así parecía que no podía salir de casa, pero si no me marchaba en los próximos veinte minutos llegaría tarde a mi turno, nunca, he llegado tarde ningún lado.
—Esto no se trata de ser racional, Liz, se trata de lealtad, la gente sabe que eres mi pareja, ¿Cómo crees que me veré si mi mujer decide que también soy un cretino público?—Preguntó Carter siguiéndome ahora hasta la sala, mientras me sentaba en el...