—Es una locura…— Susurró al momento que soltaba mi garganta y con fuerza me hizo girar empujándome contra el cristal, subió un brazo para apoyar el antebrazo sobre el cristal, su otra mano seguía en mi cadera, levante la cabeza para mirarle, pero su expresión era de completa incredulidad, como si no pudiera creer lo que estaba mirando, como si no pudiera creerme ahí, en frente de él. Cómo si fuera algo que va a desaparecer en cualquier segundo.— Apenas te conozco…— Dijo y entendí su confusión, porque una parte de mí se sentía igual, había pasado meses tonteando como mis exnovios antes de sentir algo tan fuerte, algo tan...