Cerré la puerta detrás de mí para contestar el teléfono, abajo, Carter preparaba la cena junto a los chicos y yo, aún no le había dicho a nadie mi reciente insólito descubrimiento, necesitaba hablarlo con Caroline primero, necesitaba sentir que era real, estaba segura de que lo era, las varias pruebas sanguíneas que me había hecho eran irrefutables y aun así, contra toda lógica, no lograba asimilar los resultados.
—Hola…— La voz de Caroline sonaba lánguida y tranquila, quizás demasiado.
—¿Estás bien?— pregunté un poco alarmada. Mi hermana se encontraba en una zona donde las urgencias básicas de supervivencia eran un lujo, y a pesar de haber vivido la misma...