Cuando desperté la mañana siguiente con la alarma, me estiré en mi asiento frente al escritorio, pestañe al darme cuenta de que Jenny y Ronny estaban delante del soldado que estaba despierto y mantenía una expresión calma.
—Buenos días.— Saludé, poniéndome de pie, mi espalda estaba destruida y mis párpados pesaban mil toneladas. — estás despierto, ¡genial!— Saludé al soldado que me dio una tímida sonrisa cuando me acerqué a él, me puse un par de guantes. —¿Cómo te sientes?
—Como nuevo, gracias a usted —Dijo rápidamente y yo no pude evitar reír. Y me acerqué para descubrir suavemente la frazada hasta la herida del abdomen, levanté levemente el parche...