La actitud de Milo es extraña. En todo el tiempo que hemos pasado juntos es la primera vez que no se comporta grosero conmigo. Justo cuando pensé que todo iba a peor por el «casi» beso que nos dimos, resultó que al contrario todo mejoró; por supuesto, no podemos olvidar que tiene un sentido del humor un poco agrio y eso lo hace ser él. No puedo ignorar que se esforzó mucho por no ser cortante conmigo, todo lo contrario, me abría la puerta, me ayudaba a bajar, me acomodaba la silla, me preguntaba si quería alguna golosina o si se me antojaba algo de comer.
La verdad es que...