Le regalo una pequeña sonrisa, una muy pequeña. Su mirada se vuelve tierna y tiene un brillo extraño, ella es extraña. Rara, quizás, hasta cierto punto. Me regresa la sonrisa y hace que mi pecho se acelere por un momento. Luego recuerdo a mi amada Ariana y me doy una bofetada mental por emocionarme por una tontera.
Eso es una tontera. Algo insignificante.
Maya se acerca a mí con la misma sonrisa de hace unos segundo y engancha su brazo al mío. Hace que baje la guardia, mi pecho retoma su acelerado pulso y los nervios me aprisionan haciéndome sentir además de emocionado, nervioso. ¿Qué mierdas me está pasando?
Lo...