Ya no pudo continuar hablando porque temblaba entre los brazos de su ahora esposo, pero se armó de valor para seguir confesando todo lo que sentía por él.
—Amo ser tu esposa y quiero gritarlo a los cuatro vientos que soy la mujer más feliz de todo el mundo —dijo Daniela en voz entrecortada.
Logrando que a Alberto se le escurrieran las lágrimas por tan hermosa declaración de amor, y que sus padres se quedaran estupefactos por lo que ocurría frente a ellos «Eso era amor del bueno»
—Cariño, nunca me voy a ir de tú lado, eres todo lo que necesito para hacer feliz y si para eso tengo...