A los seis meses, las cosas se pusieron intensas, ni las llamadas estaban permitidas, entre ambas familias, tampoco el nombre se podía mencionar, quien lo hiciera estaba destinado a ser regañado por parte de las fieras de la casa
«Y no lo digo yo, lo dicen sus esposos, mandilones, sometidos y amorosos que vivían con ellas toda esta locura»
Aunque para ellos era fácil poder comunicarse una vez que llegaban a sus respectivas oficinas, la vigilancia ya no estaba presente.
El Club de Toby trataba de ayudarlos pero sus padres están recios a escucharlos, la noticia se extendió por toda la ciudad, el misterio de aquella separación tan repentina fue...