Cerca de las diez de la mañana un celular empezó a sonar intensamente dentro de la habitación, despertando a Alberto con un dolor de cabeza leve, no calibraba del todo bien pero logro encontrar de dónde provenía el ruido espantoso. Tomo el celular para responder lo más pronto posible sin verificar quien era el llamante, lo principal era calmar ese sonido del demonio que estaba matándolo.
— ¿Quién se atreve a levantarme a esta hora? —grito Alberto por lo bajo para no despertar a Daniela, que dormía plácidamente entre sus brazos.
« ¡Ah! pero te acuerdas con quien pasaste la noche, bien por ti muchachito »
— ¿Alberto? ¿Qué carajos...