—Ahora dinos Albertito, ¿Regresaste para quedarte? o ¿Vas hacer una de las tuyas de nuevo para salir corriendo como siempre? Para saber cuánto tiempo gozaremos de tú valiosa presencia —pregunto el padre de Daniela.
—No le se tío, debo hablar con mis padres primero; igual y no me quieren de regreso en su casa por ser tan guapo, atento, cariñoso y amable —respondió Alberto.
—Qué chistosito regreso el niño, no busques lo que no tienes en este momento, así que cuida tus palabras muchacho antes de que puedas salir perjudicado —dijo su padre el señor Leonardo.
— ¡Déjalo padre!, acuérdate que se le cayó de chiquito a la niñera y...