—Bien dicho amor mío, eso y más se merecen ese par mentirnos —dijo el Sr. Kurt.
— ¡Papá! —dijo Daniela.
—Ningún papá, y tú, señor encubridor, embustero espero que tengas bien claro lo que hiciste, porque a partir de hoy las cosas serán diferentes entre los dos. Perdiste mi confianza, si la quieres recuperar entonces gánatela de nuevo pero te advierto que no será nada fácil. Por el momento tomas tus cosas y busca una recamara para pasar la noche, no quiero saber nada de ti por hoy y el resto de la semana —exclamo la Sra. Martha a su esposo.
—Ahora si papá, ve poniendo a San Antonio de...