Daniela no estaba nada contenta por la imprudencia de su amiga, un poquito más y todo estaría en la basura, pero debía agradecer por lo menos que su identidad fue salvada nuevamente.
Los tres estaba perdidos en sus pensamientos o más bien metidos en sus pleitos que no se dieron cuenta que la puerta estaba abierta y que Alberto había entrado. Escuchando la presentación que Alexa hizo a Bruce montando en cólera porque pensó que su amigo lo estaba traicionando al no decirle que conocía el paradero de la chica que lo hizo ver su suerte hace unos meses.
— ¡Pero qué bonita escena tengo aquí! No pensé que la...