La idea de tener el m*embro de Aiden hizo que mis piernas se retorcieran. No quería que supiera del embarazo, no antes de encontrar una manera de decírselo. Cuando el alfa me hizo ponerme de pie y mis piernas comenzaron a temblar, le dije que era debido al cansancio. Él lo entendió, claro que lo hizo.
Aiden comenzó a recoger su ropa, la cual estaba esparcida por todos lados. De repente se detuvo y volteó a verme, tenía mi sostén de encaje en las manos y una enorme sonrisa en su rostro.
"Me gusta como te ves con esto".
No pude evitar sonrojarme e, incapaz de decir nada, me limité...