Cuando sentí la mirada clavada en mi mejilla me sofoqué. ¿Por qué me observaba con tanta atención? Por un momento, pensé que podría tener algo en el rostro, pero después me di cuenta de que no era así. Giré un poco para quedar cara a cara, y él señaló hacia una pequeña canasta marrón cuidadosamente dispuesta. Me sacudí el polvo de los pantalones y me senté con las piernas juntas. Estábamos mucho más cerca de lo que esperaba, de hecho, sentía el calor del cuerpo de Aiden.
"Entonces...". Inició la conversación, pero lo noté vacilante.
"¿Entonces?", repetí sin decir nada más. Para ser honesta, no sabía qué acotar, todavía sentía...