Beta Carlos
Este momento se sentía como la calma antes de la tormenta. El tranquilo regalo que la naturaleza nos brindaba, invitándonos a su santuario pacífico. El aire fresco y frío solo añadía al alivio que sentía en ese instante.
Sabía que lo que el Beta iba a contarnos iba a causar una tormenta de furia en mí. Solo añadiría más combustible a mi bestia, que ya estaba desbordada de ira. El lobo había partido hace unos momentos. Nadie más que nosotros sabía que podíamos enlazarnos con ella, a pesar del veneno que aún circulaba por su cuerpo. El hecho de que no respondiera nos indicaba que aún estaba inconsciente,...