Es imposible creer que solo un momento pueda cambiarlo todo. Esta noche experimenté mi dolor más crudo y la oscuridad que amenazaba con vencerme. Sin embargo, en este preciso instante nunca me había sentido tan viva.
No importaba que mi cuerpo estuviera adolorido y gritara por que me quedara quieta. No importaba que hubiera estado tan cerca de rendirme. El dolor, el sufrimiento, la tortura y la tristeza no importaban. Porque ahora mismo ninguno de esos sentimientos existía.
Lo único que existía era yo y la bestia plateada. No importaba quiénes éramos, solo que estábamos juntos en este momento. No importaba a dónde íbamos ni qué iba a pasar después....