El tiempo pasa tan lentamente cuando deseas con tantas ganas que se acelere. Nunca lo había notado tanto como en este momento. Sentada en la silla del hospital, con mis dañados cabellos recogidos en un alto moño, y puntos en la cabeza donde me golpeé contra la roca, esperaba que el Beta Carlos regresara.
El sonido de unos pasos acercándose por el pasillo se hizo más fuerte, acercándose a mi habitación. Jugueteando con mis pálidos dedos, trataba ansiosamente de prepararme para lo que venía. No esperaba que los Reales estuvieran aquí todavía, y por las acciones del alfa, parecía que él tampoco estaba listo.
Para mi sorpresa, no fue el...