Las palabras "acepto" parecían repetirse una y otra vez en mi mente. Habían pasado horas desde mi declaración, pero seguía en completo y absoluto shock por mis propias palabras. A pesar de estar allí, y de que esas palabras eran mías, no podía evitar cuestionarme si realmente había sucedido.
Sentada en el alféizar de la ventana de la habitación que el alfa me había dado para su juego de mímica con el Real Beta, miraba la noche tratando de entender la última semana y los eventos que habían tenido lugar. Desde el momento en que me hablaron de los lobos reales, hasta mi primer encuentro con la bestia plateada, todo...