El miedo actúa de muchas maneras; te obliga a cumplir con las reglas contra las que deseas rebelarte. Te impide tener la capacidad de hablar cuando las palabras están en la punta de tu lengua. Hace que tu cuerpo trabaje en tu contra de maneras que nunca imaginaste que podría.
Hace que tus pies den pasos que nunca quisiste dar. El miedo actúa de muchas maneras, pero lo que tiene en común es que nunca tiene sentido. ¿Por qué permitimos que el miedo se aproveche de nosotros? Si no lo hiciéramos, nadie podría usarlo en nuestra contra.
Y aquí estoy, caminando por el pueblo de la manada, sintiendo que la...