Breya
Había ocurrido antes, tantas veces... el trance entre nosotros mientras nos perdíamos en la mirada del otro. Solo que esta vez, los hermosos ojos esmeralda de la bestia con la que me había hecho tan familiar estaban en el rostro de un hombre. Un hombre que nunca antes había visto, pero sentía como si lo conociera desde toda una vida.
Él rompió el trance entre nosotros cuando desvió la mirada rápidamente. Una palabra vino a mi mente: dolor. No había dolor. Cada vez que miraba esos ojos, terminaba atrapada en un dolor agonizante, pero no esta vez.
—¿Dolor?
Mi voz fue apenas un susurro cuando la palabra salió de...