—No puedes ver que cómo te miro.
—No... puedo sentirlo. Sé que...
—Disculpen.
Fueron interrumpidos. Un duque sacó a bailar la reina.
Él no se opuso. Pasó por varias manos más, algunos tenían bastante hedor alcohol, a otros a suciedad. Quiso cubrirse la nariz en más de una ocasión, sin embargo no pudo hacerlo.
Volvió al rey, se dio cuenta de que él no tenía olor a nada.
—Tú sí estás limpio —comentó.
—Lo estoy ¿por qué..? —preguntó dudoso.
—Hay hombres.. al estar cerca no se puede respirar cerca de ellos ¡Tienen olor a muerto!
—Lo sé. Por eso siempre ingería el hábito de bañarme cada día.
—¿De verdad..? —preguntó...