—¡Eres increíble, Ailim!
Con una sonrisa, Ailim se puso en pie y miró sus flores.
—¡Sigue buscando flores! —exclamé, y siguió recordando las más lindas.
Sonreí entusiasmada y sin miedo ´porque tenía a mi hermana, comencé a recoger sus flores, pero tenía preguntas.
—¿Por qué crees que tu herida desapareció?
Ailim encogió los hombros y levantó otra flor hacia el sol.
—No tengo idea —dijo ella, Me volví hacia ella, arrugando la frente.
—¿Qué crees que significa? ¿Crees que tienes algo especial ?
Ailim hizo un gesto de duda.
—¿Eso es posible?
Recuerdo que pasamos toda la tarde recogiendo flores, y cuando por fin regresamos a casa, mamá estaba allí,...