—Cariño... te has golpeado muy fuerte la cabeza. Tranquila, te ayudaré a estar mejor.
Yeseraye, no comprendió las palabras de su amante. De nuevo se miró los objetos de su cuerpo, se los arrancó uno por uno, y un enfermero se acercó.
—Señorita... tiene que tranquilizarse.
—No, ¿qué es lo que mi cuerpo tiene..? quíteme todas estas cosas, necesito caminar, irme de aquí.
—Tranquila, tiene que confiar en nosotros. La estamos cuidando.
—¿Que es?, ¿por qué debería confiar en ustedes..? déjenme salir, necesito tomar aire fresco, volver con el rey. Sino va a prender fuego todo este lugar, porque ustedes me tienen raptada.
—Señorita tranquila, ahora le haremos un nuevo...