Mía llegó a un pueblo una media hora después de partir de la casa de
Edgar, pero estuvo un buen rato dando vueltas con el coche antes de
parar. Necesitaba estar segura de que tenía la cabeza despejada y el
hambre bajo control.
En realidad, eso fue lo que la hizo detenerse por fin. Supuso que comer
comida de humanos le calmaría un poco el apetito.
Lo único que sabía Mía acerca de la supuesta dieta de las sirenas era lo que
Nathalia, la syren le había dicho cuando estaban en la cabaña, en la isla de Ryan el Lycan veterano. Antonieta quiso
que se comiera a Ignacio, y Nathalia,...