Las personas comienzan a gritar, en ese momento corro entre las mesas hacia el lugar donde se encontraba mi hermana. Mi mandíbula se abre y mis uñas crecen como afiladas garras, de mis dientes crecen dos colmillos afilados y muerdo el brazo del hombre lobo que ataca a mi hermana gritando con fuerza. En ese momento su brazo me mueve hacia el otro extremo y me lanza por los aires, caigo sobre unas mesas un par de metros y siento un profundo dolor en mis caderas.
Observo como otros hombres se transformaban en bestias, y dejaban su forma humana, algunos de ellos descuartizaban y desmembraban a las personas corriendo y avanzando entre ellas, una mano me empuja por los hombros y me ayuda a levantarme. Mi hermana Seila me tiende la mano, la tomo y corro detrás de ella.
- ¡Sígueme! ¡Deprisa! – Corremos entre las mesas del restaurant y vamos hacia la barra. Mi rostro el cuál se transformó en el de una sirena lista para atacar recobra sus facciones normales.
Observo sorprendida como Yryhnna, transformada en una sirena furiosa clava sus colmillos en un hombre lobo y lo aruña en la cara, volteando su cuello hasta matarlo sin piedad. Mi hermana corre entre la multitud.
Yo le doy la espalda a la multitud y me deslizo por el muro de piedra hacia abajo, caigo sentada y me desconecto del sonido de todo alrededor, le envío un mensaje telepático a Yryhnna.
- Estamos bien, escondidas en la barra del restaurante.
Yryhnna corre hacia la barra guiada por mi voz, mi hermana mayor tenía el don de la clariaudiencia, podía escuchar fácilmente los mensajes de los ángeles y del plano espiritual, era un regalo que le había dado un ángel, Samantha de Ageón, al Yryhnna nacer como la primogénita de mis padres.
- ¿Están ustedes bien? – Dice ella uniéndose a nosotras detrás del muro de piedras – Sus ojos se llenan de lágrimas y toma con un brazo a Seila por el rostro y con el otro a mí.
Suelta un ligero llanto
- Estamos bien – Responde Seila.
- He visto una Syren – Dice Yryhnna – Ella me atacó primero, entonces me confesó que esto era una emboscada, y el hombre lobo saltó sobre ella.
Ella ha muerto, el hombre lobo arrancó su cabeza antes de que pudiera transformarse en un pájaro.
En ese momento recuerdo a las chicas de mirada misteriosa y rostro seductor. ¿Cómo no pude notarlo tanto?
- Oh por Dios. Yo también las he visto en su forma humana, intentaban seducir a un chico para probablemente después – Me llevé las manos a los labios y el corazón se me fue al pecho. “Devorarlo y matarlo”. No pude decir las últimas palabras en voz alta.
- Debemos ayudarlos – Dije con firmeza
Seila movió la cabeza en negación, en ese momento un hombre gritaba con desesperación y era lanzado hacia la barra, una parte de su cuerpo, cayó al frente de nosotras rompiendo las copas y las botellas suspendidas frente a la barra.
- Nos superan en cantidad Mía, lo mejor que podemos hacer es llamar a la guardia sirena para que nos escolten a casa.
- Los hombres lobos odian el mar, podemos volver al agua en cualquier momento, no podemos dejar que mueran – Dije con tono demandante pero algo dentro de mí estaba siendo sumamente egoísta al querer exponer a mis hermanas en una guerra a muerte, solo por salvar la vida de un desconocido, un desconocido que quizá nunca más volvería a ver.
- Mía, envíale un mensaje a mi padre – Ordenó Yryhnna.
- Seila y yo salvaremos a los humanos y les pediremos que corran hacia el mar. Allí podremos resguardarlos.
Seila e Yryhnna intercambiaron miradas
- ¿Por qué yo no voy?
- Porque eres la más empática de las tres, puedes sentir el dolor de todos más intensamente y eso será una distracción al luchar. Además Seila puede ayudarme si lo necesito.
Entendí lo que Yryhnna decía, el canto de Seila era mortal. Asentí.
- Espera – Tomé a mi hermana Seila de un brazo. – He visto otras dos Syren, una peliroja, la otra lleva la melena castaño rizado.
- De acuerdo – Dice Yryhnna levantándose del suelo. Salta sobre el muro de piedra con gran agilidad y Seila la sigue, caminan con decisión y un aire seductor y peligroso las envuelve, ambas abren su boca dejando escapar sus afilados colmillos y sus pupilas se dilatan completamente adquiriendo los ojos brillantes y enteros de un pez. Seila ataca a un hombre lobo, lo muerde en el cuello y al instante clava sus uñas entre sus orejas de lobo. En ese momento otro hombre lobo corre hacia mi hermana pero un hombre dispara en la espalda del hombre lobo.
El hombre que la ha salvado le tiende una mano, mientras ella acostada en el suelo permanece en estado de shock. Yryhnna ha matado a dos hombres lobos y en ese momento lucha contra un monstruo convertido en ave. Observo por encima del muro de piedra hacia mi hermana, quien nuevamente se enfrenta a una Syren, cierro los ojos viajando a las profundidades del mar y enviando a mi padre la viva y grabada imagen de Yryhna en mi mente, lista para el combate ahora mismo.
“Emboscada de Syrens y Hombres Lobos, Ayuda.” Le digo mentalmente.
En ese momento la Syren peliroja, que ahora tiene una cabeza llena de plumas rojas intenta picotear a mi hermana, jadeo al ver el gran y profundo corte que mi hermana presenta en su brazo.
Al ver la sangre espumosa y espesa de mi hermana salto de la mesa de piedras y corro hacia ella
- A mi hermana no la tocas perra – Grito transformando mi delicado rostro en una sirena furiosa, la muerdo sin piedad en el cuello y siento su corazón latiendo en la garganta. La rabia me hace clavarle las uñas en los ojos con fuerza al tiempo que la muerdo tan profundamente hasta que su sangre me cubre todo el rostro.
Me limpio el rostro, delicado y angelical, de sirena en cuanto vuelvo a mi estado natural.
Uno de los hombres que le ha salvado la vida a Seila se reúne junto a otro, al parecer ellos han logrado librarse de los otros hombres lobos, con nuestra ayuda.
- Han sido muy valientes – Nos dice uno de ellos, llevan pistolas cargadas con balas de plata y un chaleco antibalas, lo reconozco pues lo he visto mucho en los policías locales de la ciudad, llevan diversas armas blancas en los reversos del pantalón a lo largo de ambas piernas. Uno de ellos es varonil, y sus ojos son azules celestes, profundos y enérgicos, sus labios carnosos y rosados se curvan en una sonrisa. Su sonrisa es varonil al igual que su mandíbula.
- Mi nombre es Edgar, somos cazadores de hombres lobos. Él le lanza una mirada al hombre que le salvó la vida a mi hermana. Este otro es rubio con el cabello largo cayendo por detrás de los hombros, sus ojos son de un amarillo intenso, como el sol y es incluso más atractivo que Edgar.
Hay junto a ellos otro hombre, que no estoy segura si ha participado en la batalla, él es el chico que había estado hablando en la barra con las Syren. Lejos de parecer aturdido o confundido luce bastante sereno, su blusa blanca ahora está llena de manchas de sangre pero lo reviso con la mirada para notar que la sangre no pertenece a él. Una parte de mí se siente confundida y asustada y desea regresar al agua, pero otra desea acercarse y preguntarle cómo se encuentra. Él me mira fijamente por un momento, probablemente ha visto cómo maté a la mujer peliroja que horas atrás conversaba con él, debe estarse preguntando si debería asesinarme.
- Somos sirenas del reino celeste – Dice Yryhnna calmando mis inquietudes, como si pudiera escuchar mis miedos en su mente – Somos de sangre pura, y nuestros guardias marinos ya se encuentran en el mar esperando nuestra señal para acabar con ustedes o borrarles la memoria, pues nadie puede saber acerca de nuestra especie.
- Lamento desilusionarte preciosa, pero eso no será posible, nadie aquí olvidará lo ocurrido. Ya es el segundo ataque de Hombres Lobos en esta costa en lo que va de año.
- Los hombres lobos huyen del mar, ambos sabemos que tienen prohibido llegar a donde los rayos de la luna tocan el océano porque pierden su poder – Explica el hombre llamado Edgar – Por lo que hay algo, que los está haciendo arriesgarse para atacar en la costa
- Y creemos tiene que ver con las sirenas – Dice el chico que estaba en la barra hablando con los ojos ardientes y clavados sobre mí. Me siento frágil como una pieza de cristal a punto de romperse en su mirada, cuando dice la palabra “sirena” siento que se apodera de mí, de mis secretos y mi vida.
- ¿Quiénes son ustedes? - Pregunta Seila en tono seductor, mirando fijamente a su salvador.
- Mi nombre es Matias, y no voy a olvidarte.
- Cariño, te estoy eternamente agradecida. Haz salvado la vida de una sirena – Dice Seila acariciando su larga y rubia melena y mirando fijamente hacia su rostro, con su mentón ligeramente inclinado hacia arriba pues Matias es mucho más alto. – Pero ahora debo marcharme hacia el mar, y tú nunca vas a olvidarme, pero no recordarás quién soy. – Seila comienza a cantar. Al instante tapo mis oídos al igual que Yrynna – Ninguno de ustedes recordará quiénes somos – Prosigue cantando Seila con melodiosa voz.