Permanecieron en la lancha con sus manos entrelazadas, al tiempo que la luna se movía con el pasar de las horas sobre el cielo estrellado, las preocupaciones y el ambiente tenso habían quedado atrás. Unos delfines salieron a la superficie y comenzaron a cantar, Seila y Daniel ahora se adentraban a sentir el momento presente, conociendo la conexión y el calor entre ambos.
- Una vez escuché o leí que los arboles más grandes son frutos que rinden las avellanas o los frutos de las ardillas y de los animales que olvidan los frutos que tenían enterrados, no saben dónde los han enterrado y un día los olvidan y estos...