-¿En serio? -preguntó Ignacio-. ¿Puedo... hablar con él por las buenas?
-Sí. Yo empezaría por decir su nombre para ver si está por aquí y si quiere hablar.
-¿Y cómo vamos a saber si quiere hablar? -preguntó Ignacio-. ¿Nos va a
responder?
-Si hay alguna presencia, las piedras vibrarán. -Yryhnna señaló las piedras
negras-. Y después, hablaremos con él y decidiremos cómo va a responder. Casi
siempre es algo así como: «Si golpeas una vez es que sí, y dos veces es que no».
-Entonces ¿cómo va a nombrar algún lugar? -preguntó Ignacio-. Si le
preguntamos dónde está Mía, no parece que pueda golpear una vez y nosotros
le contestemos:...