-Negani-gruñó Rossy, y empezó a empujar a Negani fuera del cuarto-. Déjala ya en
paz. Necesita descansar.
-¡Me llamó psicópata! -insistió Negani, pero Rossy la obligó a salir del dormitorio-.
¡No puede hablarme en ese tono sin meterse en un buen lío!
-Negani, eres una psicópata. -Rossy cerró la puerta detrás de ella, pero Mía las
oyó hablar fuera del cuarto-. Y Mía es una de nosotras ahora. Vas a tener que
acostumbrarte a llevarte bien con ella, y punto.
-Pero no debería besarse con los novios de Antonieta -insistió Negani. Sus voces se
hacían más tenues a medida que se alejaban.
-Ni tú deberías hacerlo tampoco, pero lo haces...