La mirada de Massimo se oscureció y ella pudo sentir que éste desprendía cierta tensión. Se dio cuenta de que lo que dijera a continuación era crucial.
–Me sentí muy mal cuando leí la noticia de tu boda; lo cierto es que pretendía verme contigo en el Centrepoint aquel día.
–¿Qué has dicho? –preguntó él, incrédulo.
–Estaba dispuesta a marcharme contigo. Tenía la maleta hecha y todo preparado. Y lo hubiera hecho… si no hubiera sido porque estuve ingresada en el hospital.
–Per carità. ¿En el hospital? ¿Por qué?
A pesar de su intención de mantener la calma, al ver la preocupación que reflejó la cara de Massimo, ella sintió...