Aún no había amanecido cuando Penélope se despertó. Ashton la tenía abrazada por la cintura y ella quedaba encajada perfectamente contra su cuerpo. Durante un instante, disfrutó con aquella sensación, la de estar tan cerca de otro ser humano, piel contra piel, respirando el mismo aire.
Era maravilloso.
Entonces, de repente, aquella intimidad le resultó demasiado
abrumadora.
Se zafó de él y se levantó de la cama sin saber lo que iba a hacer. El
Cuarto de baño era la primera parada lógica. Entró y cerró la puerta.
Tras realizar sus necesidades, se lavó las manos y se echó agua fría en el rostro. Entonces, se miró en el espejo....