Como siempre le ocurría cuando pensaba en ello, sintió cómo le daba un vuelco el estómago. Habría mantenido su parte del pacto si hubiera podido, pero el destino se había interpuesto. Como una tonta, habría ido a recibirlo, por si acaso él había decido regresar.
Pero se habían desatado los incendios en los montes, había ocurrido lo de su padre, la angustiosa época que había pasado en el hospital. Y después… Después había sufrido una grave crisis de identidad.
Pero Massimo no sabía nada de aquello. Reunió todo su coraje y abrió la puerta de la sala de conferencias.
La sala parecía estar repleta. Stiletto no tenía tantos miembros en...