Pega su cuerpo al mío, su agitada respiración golpea con brusquedad mi oído derecho, su mano izquierda se mete por debajo de mi falda y tira de mi short junto con mi ropa interior, dejándolo lo suficientemente abajo como para poder meterse en mí.
—¿A dónde ibas tan arreglada, muñequita? — Su voz es ronca y habla entre dientes, claramente molesto.
—I-Iba a s-salir— Tiemblo debajo de él, todavía no me atrevo a verlo a los ojos, le tengo mucho miedo a este hombre.
—¿Con el permiso de quién? — Desliza suavemente el filo por mi piel, pese a que es un movimiento cuidadoso, es claramente una amenaza. —Te dije...