Llego hasta el porche de mi casa y en la banca que está afuera veo a alguien sentado mirando el suelo de forma hipnótica, ladeo levemente la cabeza y me acerco a él para tratar de averiguar de quien se trata y que quiere. Al escuchar mis pasos acercarse a él, me doy cuenta de que es el chico que vi aquel día en el tiroteo.
Mi sangre se hela casi enseguida y me arrepiento de haberme acercado, pero ya no hay vuelta atrás, al escuchar mis pasos acercarse, levanta enseguida la mirada y me observa con detenimiento para luego levantarse y camina en mi dirección, recortando demasiado la distancia...